miércoles, 2 de noviembre de 2011

Regresión


Regresión

Cuando salió de ducharse se miro al espejo y noto un rojo que tenía en el pecho, cerca del alma. Nunca antes se lo había visto y parecía acabar de nacer. De repente del rojo comenzó a salir la punta de una flecha ensangrentada, una flecha antigua salía por su pecho y el sentía que el aire se le estaba yendo.

Sintió que perdía el equilibrio y se cayó contra el lavamanos. La flecha seguía saliendo, era larga y en la punta las gotas rojas de un veneno que se mezclaban con la sangre oscura. El, tirado en el baño comenzó a ver doble y a sentir ganas de vomitar.

Respirando difícilmente y sabiendo que moría recordó el indio que le decía que no  le abriera las entrañas a la tierra porque ellos, los que cuidan la selva húmeda lo buscarían.  

Hacia quince años que esto había sucedido, en esa época el tenia 35 años y en todo el tiempo que había pasado nunca olvido el golpe que el indio le dio en el pecho después de advertirle varias veces lo mismo. No fue un golpe fuerte, fue un golpe profundo que aunque no le marco la piel le dejo varios días un frío en los huesos. -Indio loco- pensó ese día mientras los guardias del campamento desalojaban a los indígenas.

La mitad de la flecha le acabo de atravesar el pecho. No quería morir y aunque el veneno lo hacía sentir muy débil con sus últimas fuerzas se levanto y pensó en pedir ayuda. Se paro cogiéndose del lavamanos y vio su reflejo en el espejo, pero su reflejo no estaba solo, había alguien más. Una mujer con los cabellos destrozados lo miraba, la cara la tenía perforada por todos lados, sus ojos estaban tristes, sus fosas nasales estaban llenas de un líquido negro y sus oídos dejaban ver rastros de agua y sangre.

El la miro y sintió miedo, ella lo beso, se le acerco y le acaricio la mano mientras le susurraba al oído: - yo te perdone, pero ellos no te perdonaron.-

Julián Salcedo- Colombiano residente en Canada

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